Intro supone la conclusión de un trabajo del que ya presentamos un avance en la última edición de la feria Art Salamanca 2009 y que suponía un cierto giro en la obra escultórica de Julio Mediavilla al incorporar a sus piezas, siempre realizadas con material industrial, la imagen digital.
Si previamente, como en Dogma, su anterior exposición en la galería BE, el uso de los materiales remitía a una atmósfera retro-tecnológica, con materiales como el hilo de nicrón y los metales, que conferían a las obras una fisicidad que podía remitir a las vanguardias heroicas, en su serie actual utiliza los metacrilatos moldeados con calor y ligeras celosías metálicas para elevar pequeños retablos iluminados que transmiten más bien una desobjetualización de su obra en favor de la imagen cuya luz es amplificada y modulada por el plástico blanco. Las imágenes están retroiluminadas con fluorescentes y encapsuladas dentro de un espacio vacío, delimitado por estructuras reticulares metálicas. De tal forma, al ser contempladas a través de una trama, nos impide experimentarlas con una visión cercana y directa de las mismas.
Así, el efecto que produce es un inquietante distanciamiento entre la obra y el espectador. El enfrentamiento generado entre la dureza objetual y una imagen con una carga emotiva, nos hace cuestionarnos y reflexionar sobre la fragilidad del individuo contemporáneo, atrapado dentro de un sistema totalmente perverso que pretende invalidarlo como tal, efecto que se ve subrayado por la fragmentación y repetición de las imágenes utilizadas del cuerpo humano, asimiladas de esta forma, a los elementos industriales modulares que en otras ocasiones han protagonizado la obra de Julio Mediavilla.
Galería Benito Esteban. Salamanca. 2010 |